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La combinación de toxinas y lectinas puede desencadenar párkinson

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Un plaguicida y las lectinas pueden causar síntomas similares al párkinson, según este estudio con ratas. La investigación ofrece nuevas posibilidades de tratamiento. Además, esto revela que las lectinas no son dañinas por definición.

En un estudio con ratas de la Penn State College of Medicine, los investigadores han descubierto que la ingesta combinada de un plaguicida tóxico y lectinas desencadenaba en los animales síntomas similares a la enfermedad de Parkinson: temblores y movimiento retardado. La investigación está publicada en la revista Parkinson’s Disease.
En el estudio, los animales recibieron durante una semana una dosis baja de lectinas y Paraquat. El Paraquat fue un plaguicida muy utilizado en los Estados Unidos hasta 2007. Las lectinas son proteínas que unen azúcares y que son abundantes en la comida, especialmente en cereales y legumbres (léase más sobre las lectinas al final de este artículo). Después de esperar dos semanas, los investigadores les hicieron a las ratas toda clase de pruebas. Constataron que había una reducción de la capacidad motora consistente con síntomas de la enfermedad de Parkinson.

Una proteína mal plegada

Los investigadores rastrearon en el estudio la formación y dispersión de una proteína mal plegada: la alfa-sinucleína. Esta proteína ya había sido vinculada anteriormente al párkinson en otros estudios. Según un investigador: “Fuimos capaces de demostrar que si tomas Paraquat, incluso a dosis muy bajas, y también comes lectinas, posiblemente se pueda desencadenar la formación de esta proteína, alfa-sinucleína, en el intestino. Cuando esto pasa, la proteína puede viajar a esa zona del cerebro a través del nervio vago y provocar el inicio del párkinson”.
Para confirmar que los síntomas no podían tener ninguna otra causa, los investigadores realizaron varias otras pruebas: “Les dimos a los animales levodopa, un medicamento habitual para la enfermedad de Parkinson, y vimos cómo volvían a su actividad motora normal, lo que prueba claramente que estábamos ante una forma de párkinson. Es más: cuando separábamos el nervio vago del intestino, los animales resultaban estar protegidos contra el párkinson, lo cual confirma la ruta que recorre la alfa-sinucleína del intestino al cerebro”.

Tóxicos sospechosos desde hace décadas

Los plaguicidas como el Paraquat llevan décadas levantando la sospecha de que contribuyen al párkinson, pero las pruebas científicas eran reducidas. Anteriores estudios ya habían vinculado el Paraquat a esta enfermedad, pero en estos experimentos se usaron altas dosis de la sustancia, mucho más elevadas que las cantidades que se encuentra el ser humano en su vida diaria.

Combinación: potencial causa

Las lectinas se añaden a los medicamentos, pues se utilizan para llevar otras sustancias al lugar correcto del cerebro o el abdomen. Además, han sido asociadas en el pasado a ciertas formas raras de párkinson. No obstante, los investigadores no están seguros de si eran ellas o las sustancias a las que ayudaban las que provocaban esta dolencia. De este estudio han sacado la conclusión de que la combinación de lectinas con determinadas sustancias tóxicas es la que puede ser una causa potencial de la enfermedad.
Los resultados del estudio proporcionan puntos de partida para nuevos métodos de tratamiento y medicamentos. Los investigadores quieren ver si pueden impedir el transporte de alfa-sinucleína a través del nervio vago, por ejemplo, con ajustes de la dieta o medicación. También barajan la administración de la sustancia natural escualamina, de la que se sabe que puede eliminar la alfa-sinucleína del intestino.

¿Son las lectinas malas por definición? 

En este estudio, las lectinas ayudan a los tóxicos a llegar al cerebro y provocar en él síntomas parecidos al párkinson. ¿Pero eso las hace malas por definición?

Las lectinas pertenecen a los tóxicos vegetales (como las saponinas y el ácido fítico) que están en las plantas para hacerlas resistentes contra enemigos naturales, como patógenos e insectos. Son especialmente abundantes en cereales, legumbres, solanáceas (como tomates, berenjenas, pimientos y patatas), soja y cacahuetes: por tanto, en un gran abanico de alimentos. La cantidad de lectinas es especialmente elevada en las alubias crudas [3].

Procesar estos alimentos, como fermentarlos (por ejemplo, la forma tradicional de cocer el pan con masa madre) o poner a remojo y cocinar las legumbres, puede reducir drásticamente el contenido de lectinas  [4]. Así pues, estos alimentos en principio no producen ningún daño, como se indica, por ejemplo, en la revisión “Health effects of wheat lectins” [5].

Ahora bien, esto no da carta blanca para poner en el menú productos llenos de lectinas de forma ilimitada. En pequeñas cantidades, comiendo variado y preparando bien los alimentos, no suponen ningún problema para las personas con un tubo digestivo sano. Pero en grandes cantidades sí que pueden dañar la pared intestinal. En ese caso, forman un compuesto junto con el azúcar y llegan así al torrente sanguíneo, donde hacen que se aglomeren los eritrocitos y desencadenan reacciones inflamatorias [6]. Especialmente para las personas con intestino permeable u otros problemas intestinales, se recomienda eliminar (temporalmente) de la dieta las lectinas.

Conclusión

Se puede concluir que las lectinas dan problemas en combinación con tóxicos, y también en caso de intestino permeable o sistema inmune sobrecargado. Los alimentos ricos en lectinas pueden ser comidos tranquilamente por las personas sanas, siempre y cuando sea en pequeñas cantidades y bien fermentados, o remojados y calentados. Si alguien está siguiendo alguna terapia, lo sensato es eliminar por completo temporalmente las lectinas para mejorar el funcionamiento del intestino, dejar en reposo el sistema inmune y quizá también ayudar a prevenir neuropatías como la enfermedad de Parkinson.

 
Fuentes

[1] L. Anselmi et al, Ingestion of subthreshold doses of environmental toxins induces ascending Parkinsonism in the rat, npj Parkinson’s Disease (2018). DOI: 10.1038/s41531-018-0066-0
[2] https://medicalxpress.com/news/2018-12-toxin-stomach-brain-trigger-parkinsonism.html
[3] Lee, M.R., The Solanaceae: foods and poisons, University of Edinburgh, Edinburgh, Scotland, J R Coll Physicians Edinburgh, 2006 Jun;36(2):162-9, https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/17153152
[4] Miyke, K. et al, Lectin-Based Food Poisoning: A New Mechanism of Protein Toxicity, PLOSone, https://doi.org/10.1371/journal.pone.0000687, https://journals.plos.org/plosone/article?id=10.1371/journal.pone.0000687
[5] Van Buul, Vincent, Health effects of wheat lectins: A review,  Maastricht University, School of Nutrition Toxicology and Metabolism (NUTRIM), Journal of Cereal ScienceVolume 59, Issue 2, March 2014, Pages 112-117,  https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0733521014000228
[6] Charungchitraka, S. et al, Antifungal and antibacterial activities of lectin from the seeds of Archidendron jiringa, Food Chemistry, Volume 126, Issue 3, 1 June 2011, pages 1025-1032, https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0308814610015323 Babot, J.D. et al., Cytotoxic damage of soybean agglutinin on intestinal epithelial cells of broiler chicks: in vitro protection by Bifidobacterium infantis CRL1395, FEMS Microbiol Lett. 2016 Jun;363(12). pii: fnw114. doi: 10.1093/femsle/fnw114. Epub 2016 Apr 25, https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/27190155
Pan, L. et al., The Influences of Soybean Agglutinin and Functional Oligosaccharides on the Intestinal Tract of Monogastric Animals, Int J Mol Sci. 2018 Feb 12;19(2). pii: E554. doi: 10.3390/ijms19020554, https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/29439523

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